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sábado, 19 de septiembre de 2015

Díez y Romeo: Animales y Drones. No se gustan

Parece ser que el encanto de los drones se tomó al mundo, tanto así que empresas como Amazon quieren usarlo masivamente para su sistema de entregas e incluso algunos entusiastas hacen carreras de drones modificados, un divertimento para los propietarios y para quienes ven en vivo estos eventos ya que algunas veces los resultados pueden ser alucinantes. 

Sin embargo, hay un sector al que estas pequeñas naves voladoras no han terminado de convencer: a los animales. Por lo general los animales al ver este tipo de artefactos merodeando cerca de su espacio vital tienden a atacarlos. El principal motivo: la territorialidad.

Por lo general los animales consideran a estas máquinas como una amenaza. En el siguiente video publicado por el usuario de Digg Adam Schleichkorn vemos como desde animales domésticos hasta animales salvajes atacan a los drones. En el vídeo se puede ver desde un mono atacando con un palo hasta un cocodrilo que se eleva del agua para intentar atrapar el dispositivo.


http://sostenibilidad.semana.com/tendencias/articulo/animales-atacando-drones/33864

miércoles, 16 de septiembre de 2015

Díez y Romeo Legal:¿Cazadores de drones?

Abogados Díez y Romeo, informa:

Julio de 2024. En algún lugar de Europa. Un cielo cubierto de nubes químicas impide ver el sol del mediodía. Pese a la lluvia caída durante la mañana, el calor es sofocante. Un francotirador, armado con una ballesta y dardos de acero con cabeza explosiva de fabricación casera, se aposta en lo alto de un edificio. Oculto entre los tubos de ventilación, mira al cielo. Parece tranquilo, pero alerta; se seca el sudor de la frente con el puño de la manga. Lleva la cabeza cubierta con la capucha del canguro para evitar ser identificado desde una cámara aérea o por alguna de las videocámaras de vigilancia instaladas en la misma terraza y edificios colindantes. De pronto, a unos cincuenta metros sobre la azotea, un dron atraviesa el cielo grabando con una cámara la zona sobrevolada. El ballestero apunta al objetivo y lanza certero un dardo. El aparato explota en el aire y sus restos caen esparcidos en pequeños trozos sin provocar daños. Con la misma recoge su mochila y la ballesta, y sale pitando del lugar. No tardará en llegar la policía para intentar localizar al saboteador. Para entonces no habrá ni rastro de él.


El dron pertenece a una empresa de seguridad privada con la que el Ministerio de Seguridad Interior ha concertado la vigilancia aérea de las poblaciones con estos artilugios manipulados por control remoto. El francotirador es una activista de Dignidad, una organización pro derechos humanos que sabotea sistemáticamente el vuelo de estos zánganos. Los movimientos cívicos han mostrado su rechazo a estos medios de control por considerar que vulneran el derecho a la intimidad, a la dignidad, a la propia imagen y a la libertad de movimiento. El Tribunal de Estrasburgo ha resuelto en varias ocasiones contra la utilización abusiva de estas cámaras voladoras, acogiendo las demandas ciudadanas. Algunos Estados europeos se han desvinculado o formulado reservas a parte de los protocolos del Convenio Europeo de Derechos Humanos para evitar que las sentencias del Tribunal les vinculen.

Esto es hoy ciencia ficción, pero Chris Anderson, periodista y fundador de 3D Robotics (fabricante de drones) afirma que dentro de muy poco, los drones van a convertirse en un objeto mainstream –así mismito lo dice– «millones de cámaras sobrevolarán nuestras cabezas» y será necesario una regulación del tráfico aéreo de estos aparatos.
Por lo pronto el Gobierno español ha aprobado a las carreras un decreto-ley que regula lo concerniente a la seguridad aérea en el uso de drones. Pero además de la seguridad de las personas, animales y bienes, existe una cuestión que trasciende a todo esto y tiene que ver con la intromisión en la privacidad. Imagínese –aunque sea un ejemplo trivial– que alguien está tomando el sol en la terraza de su casa, tal como Dios lo o la trajo al mundo, creyendo que no le ve nadie, mientras un aparatito de estos sobrevuela la zona filmando el espectáculo. Simultáneamente, se están bajando las imágenes captadas por el dron a una red social con una simple aplicación para smartphone de las que ya existen en el mercado.


La cuestión no es baladí. El problema que puede plantearse respecto a los drones, equipados con cámaras en su mayoría, se une al de las videocámaras de seguridad en la vía pública y al uso –o al abuso– que de estas pueda hacerse. Esta irrupción en la vida cotidiana puede afectar a derechos fundamentales como la intimidad personal y la propia imagen, e incluso condicionar el ejercicio del derecho a la libertad de movimiento reconocida en el art. 19 de la Constitución.

Cuestiones como estas deberían ser suficientes para abrir un gran debate social sobre el utilización de las nuevas tecnologías versus respeto y protección de los derechos y libertades fundamentales. Algo que hoy, más que nunca, debe servir de test  para la regulación de las tecnologías aplicadas y la llamada inteligencia artificial.

Son muchos los que piensan que la expansión de la cultura del selfie no es gratuita y exige ciertas servidumbres. El argumento simplón y poco inteligente de tachar de conspiranoicos y calificativos similares a quienes desconfían de esta red de interconexión global en la que estamos ineludiblemente atrapados, ya no vale. Que el uso de las nuevas tecnologías de la comunicación está adquiriendo tintes orwellianos, no es ficción.

Pero la ciencia nos sigue sorprendiendo cada día que pasa. Si hasta hace nada la ubicuidad era un atributo divino, acabo de leer unas declaraciones de Tomás Palacios que casi lo desmienten. Palacios es profesor asociado de Ingeniería electrónica en el Instituto Tecnológico de Massachusetts. Afirma que se trabaja ya con nuevos materiales que tendrían aplicaciones tales como cubrir enteros edificios con circuitos electrónicos sutiles que permitan, por ejemplo, medir el estado de los elementos estructurales; o emplearse en la fabricación de ordenadores o tablets flexibles que puedan enrollarse y echarse al bolsillo como una hoja de papel; o se pueda llamar por teléfono sin teléfono, ya que todos los elementos de la casa estarán conectados a internet y podrán interactuar con nosotros. Él lo llama: electrónica ubicua.

En fin, parece que el futuro ya es presente. De momento, los drones están aquí, cada vez más presentes en nuestras vidas, fisgando sobre nuestras cabezas, aparentemente inocuos como un selfie.

http://www.canarias7.es/articulo.cfm?id=389573

martes, 15 de septiembre de 2015

Díez y Romeo Abogados: Los drones, cada vez más utilizados en la vida diaria


En algunos casos son tan pequeños, que pueden llegar a confundirse con una libélula, aunque otros modelos pueden llegar a tener el tamaño de un helicóptero. Todos podemos tener un dron en nuestra casa... y hasta en la oficina.
Para algunos, son solo un juguete, pero pueden llegar incluso a salvarnos la vida. El ejemplo en un experimento realizado por especialistas: un hombre sufre un infarto en un centro comercial. Su hija llama a la ambulancia, pero lo que llega es un dron que lleva en su interior un desfibrilador.
Mientras, un grupo de profesionales le da las instrucciones a través del teléfono.
Hacen de socorristas y hasta de pescadores. Y también están en el aula. Ya se han probado en medio de un examen, sin profesores vigilantes. Un dron es el que se encarga de pillar a los más tramposos.
Pronto diremos adiós a los palos de selfie, porque la nueva moda es usar drones. Por ejemplo, para grabar vídeos cuando no tengamos a nadie cerca. Da igual donde estemos. En un acantilado, o en la montaña.
Y atención al último invento de Facebook: su nombre es Aquila y funciona con energía solar. Una especie de Internet portátil capaz de conectar a todas las personas en cualquier lugar del planeta.
http://www.antena3.com//videos-online/noticias/tecnologia/drones-cada-vez-mas-utilizados-vida-diaria_2015091400872.html

Abogados Díez & Romeo Drones: Finlandia inicia pruebas con drones para repartir correo

Los drones siempre son controlados por un empleado postal, las primeras pruebas se realizan con éxito.
El  postal de Finlandia anuncia que comenzará a realizar una  de pruebas, para evaluar la factibilidad de comenzar a utilizar una red de drones para realizar algunas de sus entregas, en lo que será el primer experimento , donde un servicio postal tradicional europeo comenzará a integrar esta .
Esta es una  latente, que ya hemos venido observando a lo largo del año, con compañías como Amazon y Alibaba realizando sus respectivas pruebas y registros de patentes con miras a también implementar estos mismos servicios, donde naves no tripuladas entregarán directamente a sus clientes los paquetes que esperan.
De acuerdo con un reporte de IB Times, la compañía correos The Posti Group correrá el experimento a lo largo de cuatro días, con una pequeña flotilla de drones que repartirán paquetes comprados a través de  en línea, en el territorio comprendido entre Helsinki e Islandia.
Tal como podemos observar en el video, los paquetes, cuyo peso rondarán máximo los tres kilogramos, estarán sujetos a los brazos del dron, desarrollado por la compañía Sharper Shape, y será controlado de manera remota por un empleado de la oficina postal, para garantizar la seguridad en la ejecución del viaje y tener la capacidad de modificar su ruta en caso de algún imprevisto.

Las primeras pruebas de entrega se están realizando ya con éxito, y representa un paso significativo en este terreno, aunque todavía existen demasiados puntos por detallar, como las regulaciones legales, la seguridad en la aplicación de esta tecnología y el reto de poder implementar un servicio 100% autónomo con rutas y navegaciones programadas sin la obligación de una supervisión tan cercana.
http://informe21.com/ciencia-y-tecnologia/finlandia-inicia-pruebas-con-drones-para-repartir-correo